La Operativa Táctica Policial se despega de la defensa personal más agresiva y ya obsoleta, para dedicarse y preocuparse plenamente, no sólo por la integridad física del funcionario, sino también por la del propio agresor y más aun por las personas que pudieran quedar afectadas en el conflicto.

La intervención táctica policial va más allá de la mera defensa personal. Es escrupulosa con los derechos constitucionales de las personas, acorde con los nuevos tiempos y con la protección de riegos.